Una canción

El viernes pasado, un poco sediento y tratando de buscar inspiración para terminar mi tercera reseña musical, me metí en un lugar que me pareció adecuado para ingerir algunas cervezas. Sitio esquinero de barrio bogotano, sillas de madera con soporte en cuero, luces de neón de distintos colores colgadas en la entrada y dispuestas en la las paredes, llenas de toda suerte de calendarios, iglesias pequeñas de pared, balcones de haciendas del eje cafetero, una barra también decorada con luces de neón multicolor, grupo de señores hablando de política, parejas (muy a las 7:00 pm) bailando incansablemente. Decido sacar una hoja sólo para redondear una reflexión que venía pensando en el Transmilenio, la hoja se humedece levemente en la mesa cuadrada de madera. …. mi banda sonora… y soy uno de esos tontos que cree que todo pasa por algo… entonces al escucharla, varié totalmente lo que iba a escribir…..pude escribir algunas cosas mientras observaba a los felices y borrachos bailarines…. me gusta sentir mi vida de ese modo…. ¡Salud!….

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Momentos

Pensar que hay gente que muy probablemente tiene mil problemas encima, mil kilombos en su cabeza por resolver y que, además, al postear en Facebook que le gusta más el yogur tipo gelatina, se le arma una discusión en donde prácticamente la putean porque no le gusta el yogur cremoso….. así es la vida….

Mientras ando

El fin de año me toma haciendo balances. Acelero un poco más de lo normal por las calles de la congestionada Bogotá mientras pongo un poco de música electrónica a buen volumen. Agradecer… mucho… en estos días he recordado las viejas épocas de trasnochos, de trabajar en cualquier momento del día, en cualquier lugar, sin horarios, sin estabilidad económica, con muchas cuentas por pagar, con la añoranza de un contrato… que claro, después de haber tenido uno por un poco menos de un año, ya sabía lo que era…. recuerdo ese desespero, recuerdo ese momento, en casa, trabajando una mañana como muchas… una pregunta repentina por chat.. ¿Qué anda haciendo?.. una respuesta… nada… después un transcurrir, un mes eterno, otra llamada, otra entrevista… un trabajo como prestador de servicios pero cumpliendo horario… un primer sábado asistiendo a capacitación… Andrea González… Liliana Sepúlveda… Alejandro Molina..  mi primera llamada con cliente… aplausos silenciosos, una gran idea para un proyecto importante…. una llamada, de esa persona que me había preguntado por mis actividades en el inesperado chat… producto de eso… una mejor oferta… 3 semanas en el trabajo de las ideas… me voy a hacer lo mismo, pero con más paga, con mejor contrato…. una empresa en la que duré 4 años… proyectos enormes… jornadas enormes… viernes saliendo a las 8:00 pm, solo, a tomar un cóctel al lado de un famoso al que no saludo y pienso que él no quiere ser saludado…seguro también quiere pensar…. responsabilidades de coordinación… felicitaciones… varios miles de millones (de los cuales no vi nada)…. una estancia en España….proyectos en Alemania… más trabajos con el Estado… responsabilidad… estrés… cansancio…. soy una persona muy poco tolerante a la mecanización…pero al mismo tiempo poco constante para la innovación…(Cuando quise hacer algo distinto en mi trabajo actual, la abeja reina (no la jefe sino una subjefe) se me atravesó y… solo me dio enojo pero mi actitud fue adaptarme, acomodarme) me descanto de los trabajos con facilidad… a los 3 años en un trabajo siento que no agüanto más…. pero es curioso… todo lo que escribo es bueno, maravilloso… pero tengo esa sensación de no encontrarle gusto a casi nada laboral… de sentirme un mercenario laboral sin rumbo…. un mercenario laboral con suerte… no soy peligroso… obediente…. ¿Qué más podría pedir un jefe?…. Sé también que si quiero alcanzar mis locos sueños, debo poner a rodar algunas cosas, lo más pronto posible…. algunas van… pareciera ser un esfuerzo demasiado monumental, pero ya empieza a dar sus pequeñísimos frutos…. un diciembre muy movido…. alguna ida a funeraria… ir a funerarias es perjudicial para mi ánimo…. vi una de esas entrevistas…. Leon de Greiff… empleado de un banco o algo así…. consiguiendo el dinero para pagar su inspiradora poesía y cosas así…. gente demasiado fuerte… en fin…. espero que el otro año me sorprenda con los cambios que siento necesarios….imprescindibles…. y bueno, agradecer por tanta felicidad… tantos momentos en 2017…. tanto… tanto… gracias a la vida! Sea vida e…..

Los nuevos caminos

Pienso que las cosas terminan, casi siempre, en el momento adecuado. Este es un momento del año en que me siento bastante optimista y positivo con respecto a lo que me podría deparar el futuro,  en ese sentido, me siento grandioso y, pareciera que muchas cosas me hablan, me dicen, me afirman y, tal vez, sean simples casualidades (aunque en el fondo no creo en ellas) a las que yo le doy el sentido que quiero darles, pero si, me siento particularmente entusiasmado.

Ayer, uno de mis compañeros de trabajo hablaba a otro de ellos (este último se encarga de administrar el dinero asignado a la dependencia en donde yo trabajo) entre otras cosas, acerca de lo injusto que le parece que a “nosotros” nos paguen por hablar “mierda” mientras que a él, le pagan por algo… no sé… quizá más real, más importante, más práctico… esforzarse porque cuadren los números (aunque claro, él hace algunas otras cosas además de eso). Creo que ese reclamo lo tomó por sorpresa y no supo bien qué decir, supongo, pensando en que “nosotros”, los “hablamierda” no nos sintiéramos tan mal.

Ante eso, siempre he opinado más o menos lo mismo. La mala fama que tiene la filosofía está básicamente sustentada en que la mayoría de los “filósofos”(en eso caben doctores, de todo) de la actualidad, no sé si por mediocridad o por incapacidad, maltratamos a la filosofía con análisis siempre insuficientes, siempre mediocres, que terminan por darle esa fama a la filosofía de ser una letrina de palabras sin sentido que no resuelve nada. ¡Qué lejos estamos de esos maravillosos pensadores que componen la historia de la filosofía digna de contarse! Yo le tengo un enorme respeto a la filosofía porque detrás de toda esa bruma que aparentemente desorienta pero que hace parte esencial de la construcción, existen detallados, precisos y enormes sistemas de pensamiento que tiene una utilidad demasiado variada en la vida, eso sin contar con que, originalmente, la filosofía, la política y la matemática tenían una relación estrecha que es difícil entender por qué se esfumó, al punto que muchos estudian filosofía esperando evitar las matemáticas y la actualidad. Leer a Aristóteles es toda una experiencia justamente por eso, porque en cada una de sus palabras, en cada una de las relaciones que establece, se encuentra una genialidad que sobrepasa por universos y universos de distancia las paupérrimas interpretaciones que normalmente se hacen. Y asociada a esa mediocridad e incapacidad, existimos quienes no contentos con lo anterior, creyendo falsamente que entendemos, nos sentimos con el derecho de hablar babosadas, de pavonearnos en las reuniones creyendo entender aquello de lo cual estamos leeeejosss, muy lejos… a años luz de si quiera ver borrosamente…, y quizá mi decisión de no convertirme en un investigador de filosofía pase por ahí; en primera medida por ese enorme respeto que le tengo a la filosofía, gocé demasiado leyendo a Aristóteles, a Seneca, a Italo Calvino, a Leibniz, a Locke, a Hume, a Peirce, al mismo Kant, a Hegel, como para perratearme todo eso con la creencia de que algo tengo que decir, cuando ya hacia 8° semestre de la carrera, empecé a entender que no tenía nada nuevo que afirmar y, en segundo lugar, que no quería pertenecer a esa élite de cóctel, de egos, de tergiversaciones, de reinados filosóficos…. es irrespetar con mi incapacidad…

Por otro lado y pensando en lo que descarto, estoy muy ansioso con lo que me espera para el 2018, son algunos sueños, cada vez más concretos, que han estado dando vueltas en mi cabeza (aquello que si me siento en capacidad de hacer). Con ese propósito, además de leer, descansar, tomar el sol, caminar, entre otras, usé mi semana de vacaciones para encontrarme con un par de personas que, sabía, habían cursado la maestría en estudios culturales, una en la Universidad de los Andes y la otra en la Pontificia Universidad Javeriana, para conocer sus impresiones sobre la misma con miras a saber si me matriculo en alguna de ellas ya que en la del Seminario Andrés Bello nunca salieron con nada. En el caso de los Andes, era más o menos lo que esperaba, llena de interpretaciones posmodernas de la cultura que, a mi modo de ver, son redundantes y muy etéreas, además de su constante invención inútil de términos que saturan. Con respecto a la Javeriana, la cosa era más suave, quizá con métodos más cercanos a una tradición más moderna que visualiza el modo en que las ciencias sociales intervienen en las cosas, me pareció mucho más interesante. Todo esto porque he encontrado en la relación entre las manifestaciones culturales y la denominada cultural de masas, aquel rango de acción en el que me quisiera desempeñar, se me hace un campo excitante, del cual no sé nada y me encantaría entrar a aprender desde lo más básico, conocer por dónde agarrarlo, por dónde entenderlo para emprender análisis culturales que permitan a las audiencias acercarse a sus artistas de un modo distinto, un modo que no imagino bien cómo puede ser, pero en lo cual quisiera aportar de un modo original. Y para eso, como todo en mi vida, las cosas se me van dando casi que sin pedirlas, sin perseguirlas como objetivos. En primera medida, me propusieron escribir en una revista que aun no ha empezado a andar, acerca de la relación entre TIC y cultura de masas, para lo cual, he invertido algún tiempo importante en la elaboración de una reseña musical que me ha tenido hasta con lágrimas en los ojos, lo cual es una gran muestra de que eso es algo que en este momento de mi vida me motiva de manera especial. En segunda medida, me propusieron generar contenidos para medios… lo cual pareciera ir encaminando cosas que hace dos meses ni veía… Y en ese aspecto me interesan muchas cosas, entender las manifestaciones musicales de la cultura de masas, lo que hay detrás de un disco, de un recital, de un ritual y su relación con las personas que todos los días llenamos los buses, las calles, los campos, las playas…. y me gustaría ser un un gran navegante, un gran descubridor de talentos, de historias, de señales, de síntomas.. de manifestaciones artísticas, un analista de entretenimiento, un analista cultural, de la relación del arte con las personas… y para eso no tengo sino que lanzarme, tengo el propósito de escribir una serie de reseñas musicales y su relación con la sociedad que espero poder compartir en la revista que, a mi modo de ver, pinta muy bien como iniciativa y, además, iniciar mi recorrido académico por el tema… Ya veremos en dónde para todo esto… pero si algo me han enseñado mis padres es a perseguir mis sueños por más locos que parezcan…

(Aunque puede ser que al final de esto no salga nada y termine entusiasmado con algo bien distinto, pero así ha sido mi vida y me encanta)

Porque…